Espacio para Alumnos y Graduados de Psicología de la UNED en el que distribuimos materiales que pueden ser de utilidad para preparar las asignaturas de Emoción y Motivación. En todo caso la responsabilidad de lo que aquí se publique es tan solo nuestra y no de los Equipos Docentes de las Asignaturas.
viernes, 8 de diciembre de 2017
domingo, 20 de septiembre de 2015
martes, 5 de agosto de 2014
En España los colegios comenzaran a impartir Educación Emocional
Canarias será el primer lugar donde se enseñe a los niños esta educación complementaria en la maya curricular, la cual fomenta el pensamiento crítico, el desarrollo de la subjetividad y que haya un lugar para los sentimientos de niños y niñas.
Los centros de educación pública de Canarias empezarán a impartir la asignatura “Educación Emocional y para la Creatividad” (EMOCREA) en nivel primario a partir del próximo semestre, según informó el gobierno regional.
La idea de este proyecto es articular los aspectos emocionales y creativos con los contenidos curriculares como parte de un proceso que pretende garantizar una educación integral en el alumnado. Asimismo, se busca erradicar las frases tales como “de esto no se habla” o “los hombres no lloran”, así como dejar de reproducir los modelos pedagógicos de los siglos XIX y XX que no están a la par de las necesidades de niños y niñas de hoy.
Fundamentalmente, este modelo propone alcanzar mayores cuotas de bienestar personal y generar un sistema de pensamiento crítico que proporcione herramientas para tomar decisiones adecuadas según su desarrollo psicoevolutivo. Esto se traduce en un aumento de confianza y un mejor aprendizaje. Serán los propios colegios los que elegirán entre esta asignatura o alguna del Área Alternativa a EMOCREA, otra enseñanza novedosa, cuyo objetivo es profundizar en el aprendizaje común e integrador de las distintas enseñanzas de educación primaria.
Estas dos materias son las alternativas definidas por la Conserjería de Educación, Universidades y Sostenibilidad del Gobierno canario dentro de las asignaturas de libre configuración, las cuales formarán parte de la maya curricular académica del curso 2014-2015.
La educación emocional es una innovación educativa que responde a necesidades no cotejadas en los campos académicos tradicionales. El enfoque proviene del concepto de emoción, teorías de la emoción, la neurociencia, la psiconeuroinmunología, la inteligencia emocional, la teoría de las inteligencias múltiples, la educación para la salud, el fluir, entre otras.
La doctora en Psicología, Laura Oros, recomienda que esta estimulación se inicie pronto, dado que los patrones que delinearán el perfil en la adultez comienzan a fijarse en edades tempranas. “Hay muchos maestros que espontáneamente deciden implementar estrategias para reducir los episodios de agresividad que se producen en el aula y para aumentar el interés de los estudiantes”, observa Oros.
Este enfoque está ganando adeptos también en Argentina. En la provincia de San Juan, la comisión de educación de la legislatura local estudia el proyecto elaborado por el docente y psicólogo Lucas Malaisi, con el fin de incorporar la educación emocional a la currícula escolar. “Hasta ahora lo hecho en las escuelas fueron esfuerzos aislados de los que nadie se entera. Se necesita una ley para organizar y unificar los contenidos”, expresa Malaisi.
Una muy buena iniciativa, que ofrece espacio y fuerza a los infantes para expresarse y actuar libremente.
Fuente: El Buen Diario
martes, 25 de febrero de 2014
La Inteligencia Emocional (Goleman)
La inteligencia emocional from arangogranadosMD
Uno de los trabajos sobre inteligencia emocional que más estoy utilizando.
Uno de los trabajos sobre inteligencia emocional que más estoy utilizando.
viernes, 31 de enero de 2014
Politicos: La mascara de las emociones
Diferentes expertos, como el profesor René Zayan, de la Universidad de Lovaina (Bélgica) o el profesor Roger D. Masters de la Universidad de Dartmouth (EEUU), diseccionan el comportamiento gestual de diferentes líderes políticos desde un punto de vista científico. El documental presenta un programa informático especialmente desarrollado por el profesor Nicu Sebe, de la Universidad de Ámsterdam, con el que descompone la expresión del rostro de los políticos como Tony Blair, George Bush, José Luis Zapatero y José María Aznar, entre otros. A través de las expresiones se pueden leer las emociones que pasan en cada momento los líderes (ira, tristeza, alegría…) con el resultado, realmente impresionante, de un cambio constante de esas emociones en muy poco tiempo.
Incoherencia de los politicos: Conducta no verbal
En la política la CNV es de gran importancia: “El mensaje que se trasmite por el aspecto personal no se refiere sólo a la persona en sí sino también a lo que esté diciendo. Un acalorado discurso político pronunciado por un hombre de mirada apagada, de rostro de rasgos caídos y de posición corporal descuidada, no resulta atractivo. El orador nos indica con su aspecto que no tenemos necesidad de prestarle atención…” Y también es una importante forma de demostrar poder. En 2003 Tony Blair fue anfitrión del Presidente estadounidense Bush. En el encuentro se esperaba que Blair se mostrara más territorial que Bush. Después de saludarse y posar por algunos segundos para los medios de comunicación, ambos acompañados por sus respectivas esposas, dan la media vuelta, dejan entrar primero a las señoras al lugar de reunión e inmediatamente después; Bush cede el paso a Blair, pone su mano izquierda sobre la espalda alta del ex Primer Ministro y le da tres “palmaditas”.
viernes, 3 de enero de 2014
Nuevos mapas de la distribución de las emociones por el cuerpo humano
Los patrones se repiten en diversas culturas,
lo que indica que tienen una base biológica
Investigadores de la Universidad Aalto de Finlandia han descubierto que las emociones humanas más comunes producen sensaciones corporales fuertes, y lo hacen siguiendo siempre los mismos patrones. Éstos, además, se repiten en diferentes culturas, lo que sugiere que la correspondencia entre emociones y sensaciones corporales tiene una base biológica.
Articulo escrito por Yaiza Martínez.
Escritora; Periodista y Redactora Jefe de Tendencias 21
Un equipo de investigadores de la Universidad Aalto de Finlandia ha logrado especificar cómo el cuerpo humano experimenta las emociones.
En general, las emociones condicionan nuestro estado mental y corporal para ayudarnos a afrontar los desafíos detectados en nuestro entorno. Por esa razón, las sensaciones que emergen de ciertos cambios corporales son una característica importante de nuestras experiencias emocionales.
"Las emociones ajustan no sólo nuestra salud mental, sino también nuestros estados corporales. De esta manera, nos ayudan a prepararnos para que podamos reaccionar rápidamente ante los peligros, pero también para que aprovechemos las oportunidades que nos ofrece nuestro entorno, como cualquier interacción social placentera", explica Lauri Nummenmaa, uno de los autores del estudio, en un comunicado de dicha Universidad.
Descubrimientos realizados
La conexión entre emociones y cuerpo hace posible, por ejemplo, que experimentemos la ansiedad como dolor en el pecho o que el enamoramiento desencadene cálidas sensaciones placenteras en todo nuestro organismo.
Pero los científicos de la Universidad de Aalto han logrado concretar cómo vive el organismo otras emociones. Descubrieron, entre otras cosas, que las emociones humanas más comunes desencadenan sensaciones corporales fuertes, y que los mapas corporales emocionales varían en función de las emociones.
También constataron que los mapas o patrones corporales de la emoción son los mismos en diversas culturas de Europa Occidental y del este asiático, lo que sugiere que las emociones y los patrones de sensaciones corporales que les corresponden tienen una base biológica.
"Estos resultados tienen implicaciones importantes para nuestra comprensión de las funciones de las emociones y su base corporal. Por otro lado, nos ayudan a entender diferentes trastornos emocionales y proporcionan nuevas herramientas para su diagnóstico", añaden los investigadores.
La composición de los mapas
El estudio fue llevado a cabo online con más de 700 personas procedentes de Finlandia, Suecia y Taiwán. Los científicos indujeron diferentes estados emocionales en los participantes.
Posteriormente, a éstos se les mostraron imágenes de cuerpos humanos a través de la pantalla de un ordenador, y se les pidió que coloreasen las regiones corporales cuya actividad sentían creciente o decreciente según la emoción.
Diferentes emociones pudieron así asociarse, de manera consistente, con las estadísticas de las sensaciones corporales definidas por los voluntarios en el trascurso de los experimentos, explican los investigadores en un artículo aparecido en PNAS.
En la imagen ilustrativa resultante puede verse, por ejemplo, cómo el amor y la felicidad son vividos con casi todo el cuerpo; mientras que la envida o el desprecio se viven en áreas más reducidas del organismo.
Reacción del cuerpo e intensidad emocional
El cuerpo no sólo refleja las emociones que sentimos, sino que además puede influir en cómo las sentimos. Al menos eso es lo que se desprendió de un estudio realizado en 2013 por científicos de la Brighton and Sussex Medical School del Reino Unido.
En aquel caso, se descubrió que la forma en que nuestras mentes reaccionan y procesan emociones ajenas varía en función del estado fisiológico de nuestro corazón.
En concreto, el estudio constató que si se ve una cara con expresión de miedo durante la sístole (contracción miocárdica, durante la cual el corazón expulsa la sangre que hay en su interior) percibimos esa emoción de manera más intensa que si se ve la misma cara de miedo durante la diástole (período en el que el corazón se relaja después de una contracción).
Por otro lado, un segundo experimento demostró la importancia de la amígdala cerebral -que responde a estímulos sentidos por otras partes del organismo- en el procesamiento de información emocional procedente de otros individuos.
Referencia bibliográfica:
- L. Nummenmaa, E. Glerean, R. Hari, J. K. Hietanen. Bodily maps of emotions. Proceedings of the National Academy of Sciences (2013). DOI: 10.1073/pnas.1321664111.
sábado, 30 de noviembre de 2013
Anosmia: Olfato y emociones (Rmf)
Anosmia es la pérdida del sentido del olfato. Pueden ser temporal o crónica. Un término relacionado es hiposmia, el cual se refiere a la disminución en la habilidad olfativa. En la mayoría de los casos la anosmia es curable con tratamientos naturales. Algunas personas pueden ser anósmicas de cierto olor en particular, esto es llamado "Anosmia específica", y puede tener su origen de modo genético. La anosmia es detectada por doctores usando como método el "rascar e inhalar" olores, o usando olores disponibles como lo son el café, limón y la canela.
domingo, 22 de septiembre de 2013
lunes, 29 de julio de 2013
¿Las emociones influyen en nuestra salud y bienestar? (Radio UNED)
SINOPSIS: Las emociones positivas como el entusiasmo, el humor, la felicidad, el optimismo, la alegría, etc., ejercen sensaciones
placenteras que estimulan comportamientos positivos en el aprendizaje, la interacción social y contribuyen a potenciar el sistema
inmunológico, conductas saludables e incluso evitar riesgos para la salud.
PARTICIPANTES: Mª Carmen Ortega Navas, profesora de la Facultad de Educación, UNED.
miércoles, 29 de mayo de 2013
Poniendole precio a las emociones
¿Estarías dispuesto a pagar más por experimentar felicidad o por evitar la sensación de vergüenza? Pues bien, tu respuesta dependerá en gran medida de la cultura en la cual hayas crecido.
Ahora un equipo de investigadores de las universidades de Hong Kong y de Cambridge realizó un experimento muy curioso en el cual analizaban cuánto estaríamos dispuestos a pagar por experimentar diferentes emociones.
En la primera parte del experimento reclutaron a 97 estudiantes británicos y les dijeron que tenían hasta £150 para comprar todas las emociones positivas que quisieran y evitar todas las negativas. El primer resultado que saltó a la vista fue que los estudiantes estaban dispuestos a pagar más por vivir experiencias positivas que por evitar las negativas.
En el top de la lista se encontraban la felicidad y la tristeza mientras que en la posición más baja se encontró el disgusto.
Sin embargo, cuando los investigadores repitieron el experimento con estudiantes chinos, no se apreció un desnivel tan acuciado. Es decir, ellos estaban dispuestos a pagar sumas de dinero bastante similares lo mismo por experimentar emociones positivas que por evitar las emociones negativas.
¿Qué significan estas diferencias?
En primer lugar que, como parte de una cultura, tendemos a compartir ciertos valores y a percibir algunas emociones como más valiosas que otras. En las últimas décadas, el desenfreno de la Psicología Positiva ha llevado a colocar la felicidad en un pedestal y la ha equiparado con el éxito por lo que no es extraño que la mayoría de nosotros estuviésemos dispuestos a pagar mucho por conseguirla.
Sin embargo, en una cultura diferente, el deseo de evitar las emociones negativas es tan fuerte como la necesidad de experimentar emociones negativas, sobre todo si hablamos de una sociedad donde el sentido de grupo aún es muy fuerte. Por eso no es extraño que los estudiantes chinos estuviesen a pagar casi la misma cantidad de dinero por la felicidad que por evitar el rechazo social.
Más allá de los datos estadísticos y de las conclusiones generales, creo que lo verdaderamente importante sería preguntarse a sí mismos: ¿cuánto estaría dispuesto a pagar por cada emoción? No hagas trampa, a lo mejor te sorprenden tus respuestas. De una forma u otra, siempre te darán una buena pista para reflexionar sobre tus objetivos en la vida.
Fuente:
Lau, H.; White, M. & Schnall, S. (2012) Quantifying the Value of Emotions Using a Willingness to Pay Approach. Journal of Happiness Studies.
Escrito por Jennifer y publicado en su blog: Rincón de la Psicología.
viernes, 18 de enero de 2013
miércoles, 22 de agosto de 2012
Javier Tirapu: Emoción y neuropsicología
Video de la ponencia del Dr. Javier Tirapu en el IV Congreso de la FANPSE (Federación de asociaciones de neuropsicología de España) celebrado en Valencia del 27 al 29 de Octubre de 2011 (Salón de actos de la Facultad de Filosofía de la Universitat de València)
martes, 24 de julio de 2012
Las expresiones faciales de las emociones no son universales
Occidentales y orientales no interpretamos del mismo modo las expresiones faciales de las emociones. Esta es la conclusión principal de un experimento en el que se analizó esta cuestión haciendo uso de animaciones generadas por ordenador. En el experimento se trabajó con dos grupos de personas; uno estaba formado por jóvenes occidentales y el otro, por jóvenes orientales. Cada participante debía observar las animaciones y atribuir cada una de las expresiones a una de las siguientes seis categorías emocionales: felicidad, sorpresa, miedo, disgusto, enfado y tristeza. Además de caracterizar las animaciones asignándolas a un estado emocional, también debían cuantificar la intensidad de la emoción.
Como se ha indicado, los resultados del experimento no fueron los mismos para los observadores orientales y para los occidentales. Los occidentales asignaron las expresiones a cada una de las categorías de forma homogénea, con gran coincidencia entre ellos. Sin embargo, las observaciones de los orientales se solaparon en bastantes casos entre diferentes categorías, especialmente entre las de sorpresa, miedo, disgusto, enfado y tristeza. La alegría fue la única emoción en la que coincidieron unos y otros observadores y las asignaciones fueron homogéneas. Además, los orientales expresaron la intensidad de alegría, miedo, disgusto y enfado, mediante movimientos tempranos de los ojos, mientras que los occidentales lo hicieron con otras partes de la cara. Y esa diferencia resulta, por otra parte, significativa, ya que ejercemos sobre los ojos menor control voluntario que sobre la boca; y es posible que ese rasgo tenga relación con el hecho de que los orientales tienen, en general, comportamientos faciales más moderados o constreñidos.
Así pues, esos resultados muestran que las expresiones faciales de emoción son específicas de las culturas, al menos cuando se consideran categorías culturales tan genéricas y tan alejadas entre sí como la occidental y la de extremo oriente. Los movimientos faciales que perciben los observadores reflejan los que se suelen producir en sus entornos sociales, ya que esas señales cumplen una función de comunicación, y para ello es necesario que todos los miembros de una misma comunidad o cultura utilicen los mismos o muy similares códigos. El hecho de que se hayan encontrado diferencias en el modo en que observadores pertenecientes a dos culturas distintas interpretan las señales faciales, indica que las representaciones mentales de las emociones tienen, al menos en cierto grado, carácter cultural. Y por lo tanto, no es correcta la idea de que la emoción humana es representada por el mismo conjunto de seis señales faciales diferenciadas con carácter universal.
Darwin, en “The expression of the emotions in man and animals” había propuesto que algunas expresiones faciales tenían, originalmente, valor adaptativo. En virtud de tales orígenes, esas expresiones han sido consideradas el lenguaje universal para la expresión de estados emocionales internos, reconocibles del mismo modo en todas las culturas y, por ello, expresados mediante los mismos movimientos faciales por todas las personas. Sin embargo, en las últimas décadas varios estudios han puesto en cuestión esa noción de universalidad, tanto en lo relativo a las expresiones en sí, como a la codificación de su intensidad.
El experimento glosado en esta anotación ha puesto de manifiesto que las categorías en las que se agrupan los gestos faciales de los occidentales corresponden, nítidamente, a cada una de las seis emociones consideradas hasta hace unos años básicas. Ahora bien, esa clasificación de las emociones parece no ser extrapolable a los orientales, y de hecho, no es la más adecuada para representar de un modo preciso el panorama general de las emociones en la cultura del oriente asiático. Es más, es muy probable que esa clasificación ignore otras emociones que, sin embargo, sean fundamentales para los orientales, como son la vergüenza, el orgullo o la culpa.
En definitiva, parece ser que las emociones se expresan mediante señales faciales que, al menos en parte, son propias de cada cultura. Quizás algunas de ellas, como las señales de miedo o disgusto, evolucionaron originalmente por su valor adaptativo; pero con el tiempo se han modificado y diversificado para cumplir la función de comunicar las emociones en las interacciones sociales. Y como consecuencia de ello, se habrían modificado por efecto de las diferentes ideologías sociales y prácticas propias de cada grupo cultural. Al respecto, me resulta especialmente sugerente la idea de que existan diferencias interculturales en lo relativo a las emociones que tienen la condición de básicas, pues ello refleja profundas diferencias en aspectos fundamentales de nuestra naturaleza y comportamiento.
Fuente:
Rachael E. Jack, Oliver G. B. Garrod, Hui Yu, Roberto Caldara, y Philippe G. Schyns (2012): “Facial expressions of emotion are not culturally universal” PNAS 109 (19): 7241-7244 www.pnas.org/cgi/doi/10.1073/pnas.1200155109
viernes, 29 de junio de 2012
Hormonas, sistema inmune y emociones (Radio UNED)
Sinopsis: Cuando sentimos placer, el placer de un beso, de una
buena comida, cuando nos reímos…, en estados emocionales
positivos el cerebro libera unas sustancias que en concentraciones
normales, potencian el sistema inmune. Y al revés, en situaciones de
tristeza o depresión se produce el efecto contrario. Cada vez hay
mayor evidencia científica sobre la interacción entre el sistema
endocrino y el inmune para la regulación del comportamiento en
general, y de las emociones positivas y negativas en particular.
Participantes: Emilio Ambrosio Flores, catedrático de Psicobiología
(UNED); Amparo Asís Duart, investigadora Departamento de
Psicobiología de la UNED.
lunes, 25 de junio de 2012
Neuroquímica de las emociones
El sistema límbico, es la porción del cerebro situada inmediatamente debajo de la corteza cerebral, y está formada por centros importantes como el tálamo, hipotálamo, el hipocampo y la amígdala cerebral; dicho sistema es el responsable de controlar las emociones. El papel de la amígdala como centro de procesamiento de las emociones juega un papel muy importante en el proceso de enamoramiento, ya que funciona gracias a dos neurotransmisores: la dopamina y la GABA (ácido gamma aminobutírico). La dopamina está fuertemente asociada con mecanismos de seducción y pasión, buscando sólo comportamientos placenteros, mientras que la GABA, es un inhibidor que actúa como freno de los neurotransmisores excitatorios que provoca la dopamina.
viernes, 11 de mayo de 2012
Emociones desde el útero
El modo en que el bebé se desarrolla en el vientre marcará su vida. Se sabía que el alcohol, el tabaco y una mala alimentación incidían negativamente; ahora la ciencia ha ido más allá y ha descubierto que las emociones de la madre durante el embarazo también desempeñan un papel esencial
Jorge no deja de llorar. Sus padres, primerizos, están desesperados. Y muy nerviosos. Lo han probado todo. O al menos todo lo que se les ocurre: que si cogerlo, abrazarlo, intentar darle de mamar. La enfermera entra en la habitación del hospital en que están y trata de tranquilizarlos: “Está todo bien. Hay niños más inquietos que otros”, les dice. Pero eso noacalla al pequeño.
El embarazo de Marta, la mamá de Jorge, tampoco ha sido fácil. Al poco de quedarse en estado, se enteró de que su empresa estaba a punto de cerrar e iba a quedarse sin trabajo.Así que se ha pasado los nueve meses en reuniones sindicales, negociaciones y haciendo números en casa. A veces, le entraban ataques de ansiedad e incluso le costaba respirar.
Se sabe que el desarrollo del feto depende, en buena medida, del bienestar de la madre. De si esta practica algo de deporte, sigue una buena alimentación, no toma drogas ni alcohol. Pero, ¿y qué hay de las emociones? ¿Afectan los sentimientos de la madre al niño? Durante mucho tiempo se creyó que no, que el feto ni sentía ni padecía en el útero de su madre, felizmente protegido por la placenta. No obstante, numerosos estudios científicos realizados en las últimas décadas están poniendo de manifiesto que el estado emocional de la madre durante la gestación va a afectar la salud mental del bebé a largo plazo. Que una madre depresiva, ansiosa o estresada puede influir en el coeficiente intelectual de su hijo y predisponerlo para que tenga más riesgos de padecer problemas tales como la hiperactividad o el síndrome de déficit de atención.
Tomando conciencia
A lo largo del embarazo, el cuerpo de la mujer experimenta cambios equiparables a los de laadolescencia con la diferencia de que se producen en meses. Tras la concepción, los órganos de la madre emigran a otras regiones, se amontonan unos contra otros para dejar espacio al cigoto, que se desarrolla a velocidad de vértigo con una serie de mecanismos de diferenciación y proliferación celular, y se transforma en un organismo complejo, con tejidos altamente especializados: el bebé.
También aparecen cambios emocionales traducidos en variaciones bioquímicas, ya que las emociones se asocian a la segregación de hormonas particulares. Y aunque no se puede demostrar al ciento por ciento, existen numerosos y potentes indicios de que el desarrollo del bebé en el útero de la madre va a determinar la vida que tendrá de adulto. Y en esto se ha visto que influye la alimentación de la madre, o su estado físico, y también, su saludemocional. “Existen muchos reclamos comerciales que te dicen que el embarazo es una época muy bonita, pero desde un punto de vista estético. Sin embargo, no se hace hincapié en lo humano”, considera Anna Maria Morales, consultora certificada en lactancia y miembro fundador del centro de salud familiar Marenostrum (MareNostrumCsf.com/) en Barcelona.
“Se empuja a la gente a comprar cosas para el embarazo para estar guapas, para cuidar el cuerpo, pero se informa muy poco acerca de cómo conectar corporal y emocionalmente con el bebé, con la idea de que tienen un niño creciendo dentro y de que sus emociones van a influir en su desarrollo”, prosigue Morales, que es doula, es decir, mujeres que acompañan a otras mujeres durante el embarazo, su labor es dar soporte físico y emocional durante el parto y el puerperio.
“Durante los nueves meses de gestación, la mujer pasa por una serie de controles médicos, pero nadie le pregunta cómo está a nivel emocional o qué tal está con su pareja”, se queja Sara Jort, terapeuta Gestalt especializada en psicología perinatal. Sigmund Freud fue el primero en percatarse de la importancia de los sentimientos de las madres; se dio cuenta de que las primeras etapas de la maternidad tenían efectos a largo plazo en la psicología del niño. Y que la educación emocional de los hijos no empezaba cuando estos nacían, sino en el útero.
Hace medio siglo, se comenzaron a realizar estudios con ratas y monos para comprobar si el hecho de que las madres estuvieran altamente estresadas tenía efectos en el desarrollo de las crías. Cuatro décadas después, un equipo de investigadores del Imperial College de Londres, liderado por la psicobióloga Vivette Glover, empezó a indagar sobre la importancia de las emociones en el embarazo. Para ello, llevaron a cabo un estudio con 14.000 mujeres embarazadas. Las monitorizaron durante toda la gestación; se midió su nivel de ansiedad, de estrés y luego, se estudió durante años a los niños que nacieron. Vieron que el 15% de los hijos de las madres más estresadas y ansiosas tenían el doble de riesgo de padecer déficits de atención e hiperactividad. Además, estos niños eran más proclives a ser ansiosos y a tener problemas de conducta. Más adelante, realizaron nuevas investigaciones, esta vez con grupos más reducidos de mujeres, y corroboraron que si la madre está estresada durante el embarazo, su hijo tiene más tendencia a padecer ansiedad. Y esa tendencia es independiente de la las experiencias que tenga el crío al nacer o de las emociones que comparta con su madre después.
Educación emocional desde el útero
¿Los fetos sienten dentro del útero de la madre? Si entendemos por sentir, sentimientos tales como la tristeza, la alegría, la soledad, el miedo, no. Tal como señala el profesor de psicología de la emoción y la motivación de la UNED, Enrique García Fernández-Abascal, el feto carece de la maduración neurológica para tener las emociones que tiene un adulto. “Se requieren al menos tres meses después de nacer para que se desarrollen los tubos neurales necesarios para las emociones”, señala. Sin embargo, lo que sí tienen los fetos son sensaciones. Así, sienten bienestar, placer, saciedad, alarma, sobresalto…
El feto, de alguna manera, percibe las emociones de la madre. Y eso es muy positivo puesto que le da al bebé un abanico de experiencias sensoriales necesarias para enfrentarse a la vida, desde la alegría, hasta la rabia o la tristeza. “Las emociones de la madre son un gran regulador de la fisiología de ella y del bebé. Las que son positivas, por ejemplo, generan una atenuación del sistema cardiovascular y una activación y refuerzo del sistema inmune. Es decir, que cuanto más alegres estamos, más vacunados, de alguna manera, estaremos contra el catarro –comenta Enrique García–. En cambio, cuando nos embargan las emociones negativas, segregamos hormonas tóxicas, el corazón se nos acelera y se deprime el sistema inmune, lo que nos deja más vulnerables ante las enfermedades”.
De ahí que sea esencial que la madre establezca vínculos con el niño desde el primer momento de la concepción. Con un gesto tan habitual en las embarazadas como tocarse la barriga, acariciarse, el feto recibe una experiencia positiva sensorial; conecta con la madre y se produce una respuesta bioquímica de placer, que se traduce en la segregación dehormonas que ayudan a establecer ese vínculo entre ambos.
“Eso no quiere decir que la madre tenga que pasar por el embarazo sin sentir o sintiendo sólo cosas positivas. Hay que sentir felicidad pero también estrés, todo en su justa medida, porque ambas son necesarias. El problema radica en cuando las negativas se cronifican –señala Enrique García, experto en psicología perinatal–. No es malo que la madre se enfade,pero sí que lo esté todo el día, todos los días. La educación emocional del niño empieza en el útero”.
Protección emocional
La placenta funciona como una especie de envoltura protectora. No obstante, estados de emociones negativas continuados pueden afectar su función, sobre todo el estrés. Cuando la madre se encuentra en una situación estresante, se produce en su organismo una cascada bioquímica. Todo empieza en el hipotálamo, que produce una hormona llamada CRH, factor de liberación de corticotropina; ésta le manda a la pituitaria que, a su vez, produce otra hormona, la ACTH o adrenocorticotropa, que ordena a las glándulas suprarrenales que segreguen cortisol. Éste hace que se libere glucosa en sangre, que va hacia los músculos,los dota de energía y los prepara por si es necesario salir pitando o pelear. En realidad, la aparición del estrés es el resultado de una estrategia evolutiva necesaria para enfrentarnos a los peligros de la vida. Si no se liberaran en nuestro organismo todas estas hormonas que nos ponen en alerta, seguramente nos hubiéramos extinguido hace mucho tiempo, quizás devorados por algún animal.
Una vez acaba la situación que producía estrés, el cuerpo recupera los niveles hormonales habituales y el organismo vuelve a su estado normal. La placenta actúa como filtro e impide que el cortisol, que es tóxico, llegue al feto. No obstante, cuando los niveles de esta hormonaen la madre son muy elevados, consiguen atravesar esta barrera y disparan la respuesta de alerta en el feto. Puede que también sea una herramienta con que nos ha dotado la evolución para prepararnos para enfrentarnos al mundo exterior con que vamos a tener que lidiar. De manera que si el estrés aparece en momentos concretos, es beneficioso. Sin embargo, cuando las situaciones de estrés son prolongadas, aparecen los problemas de manera más marcada. Si la madre está sumamente estresada, el bebé recibe el mensaje de que deberá hacer frente a un entorno peligroso. Eso los hace mucho más prontos a reaccionar; suelen ser niños más susceptibles a llorar, a estresarse, a sentir ansiedad.
Asimismo, tal y como el equipo de neurocientíficos del Imperial College de Londres ha comprobado, existen indicios de que niveles altos de cortisol afectan al desarrollo cerebral del bebé durante todo el embarazo. Durante los primeros meses, que es cuando las células cerebrales se mueven hasta hallar su ubicación definitiva, se cree que el cortisol puede llegar a afectar ese movimiento. Si los ataques de ansiedad y estrés suceden en los últimos meses de gestación, se eleva el riesgo de que el niño padezca síndrome de déficit de atención o hiperactividad.
Es más, al parecer, la ansiedad de la madre hace que se reduzca el flujo sanguíneo que le llega al feto, por lo que éste dispone de menos nutrientes para formarse; Vivette Glover afirma que, además, cuanto más alto es el nivel de cortisol en el líquido amniótico que rodea al niño en la placenta, más bajo es luego el coeficiente intelectual del bebé. “Niveles altos de cortisol afectan a cerebro y al aprendizaje”, sentencia esta psicobióloga.
Así pues, podemos ayudar a los niños y futuros adultos teniendo en cuenta la salud emocional de sus madres cuando están embarazadas. Si las podemos ayudar a sentirse menos estresadas, ansiosas o deprimidas, estamos reduciendo el riesgo de que los futuros niños padezcan problemas como síndrome de déficit de atención, dificultades de aprendizaje o hiperactividad. Que, además, indica Glover, son factores de riesgo que pueden convertirse en potenciales problemas de comportamiento. A nivel social, lamenta Sara Jort, psicoterapeuta Gestalt experta en perinatal, el periodo prenatal no está bien protegido por la sociedad, que desconoce la importancia que tiene tanto para la madre como para el recién nacido. “Debería haber políticas que regularan el cuidado de la gestación y los primeros meses de maternidad”, considera Jort. Se trata de prevenir para evitar que los niños tengan trastornos cognitivos, sí, pero sobre todo para conseguir una sociedad más feliz.
Articulo original: La Vanguardia.
lunes, 30 de abril de 2012
Phineas Gage: Decisiones emocionales (Lobulo Frontal)
El 13 de septiembre de 1848 Phineas Gage estaba trabajando a las afueras de Cavendish, Vermont en la construcción de una línea de ferrocarril. Su puesto era de capataz y en general era considerado como un hombre eficiente y capaz. Una de sus funciones era colocar cargas explosivas en agujeros taladrados en la roca. Para ello llenaba el agujero de pólvora, colocaba un detonador, y finalmente lo tapaba con arena y aplastaba la arena con una pesada barra de metal. Ese día Phineas en un descuido olvidó echar la arena antes de presionar con la barra, por lo que al hacerlo hubo una chispa que hizo que explotase la pólvora. Esta explosión a su vez provocó que la barra de metal saliese disparada atravesando el cráneo de Gage y aterrizando a casi 30 metros de distancia. Tras trabajar en varias granjas Gage fue exhibido en el circo, en el que enseñaba orgulloso su herida y la barra de hierro que la provocó.
martes, 27 de marzo de 2012
Expresiones faciales universales
Paul Ekman es un psicólogo que ha sido un pionero en el estudio de las emociones y sus relaciones con la expresión facial. Ha sido considerado como uno de los cien psicólogos más destacados del siglo XX. Ekman asume una perspectiva evolutiva, en el sentido de que el desarrollo de los rasgos y estados del ser humano, en el tiempo, es el fundamento de sus investigaciones. Ekman desarrolló una lista de emociones básicas a partir de investigaciones transculturales en individuos destacados de la tribu de Papúa Nueva Guinea. Observó que los miembros de una cultura aislada de la Edad de Piedra son capaces de identificar con un alto grado de confiabilidad las expresiones emocionales al observar las fotografías tomadas a personas de culturas con las que ellos no han estado familiarizados. También eran capaces de adjudicar ciertas expresiones faciales a las descripciones de situaciones específicas.
Microexpresiones faciales
El psicólogo Paul Ekman dirigió extensas investigaciones interculturales y comprobó que una amplia gama de expresiones faciales relacionadas con emociones específicas son idénticas en culturas distintas. Las expresiones faciales fugaces son expresadas por movimientos ínfimos e inconscientes de diversos músculos faciales, y estos micromovimientos, cuando son provocados por emociones subyacentes, escapan casi por completo al autocontrol. Partiendo de su labor conjunta con Ekman, Mark Frank ha seguido profundizando en la especialidad, y ya ha identificado y aislado movimientos específicos y a veces del todo involuntarios de los 44 músculos faciales humanos ligados al temor, la desconfianza, la aflicción y otras emociones que pueden relacionarse con el engaño. Ha desarrollado programas informáticos que automatizan los procesos de análisis de Ekman, haciendo posible identificar automáticamente cada expresión facial.
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