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viernes, 3 de enero de 2014

Nuevos mapas de la distribución de las emociones por el cuerpo humano


Los patrones se repiten en diversas culturas, 

lo que indica que tienen una base biológica 


Investigadores de la Universidad Aalto de Finlandia han descubierto que las emociones humanas más comunes producen sensaciones corporales fuertes, y lo hacen siguiendo siempre los mismos patrones. Éstos, además, se repiten en diferentes culturas, lo que sugiere que la correspondencia entre emociones y sensaciones corporales tiene una base biológica. 


Articulo escrito por Yaiza Martínez
Escritora; Periodista y Redactora Jefe de Tendencias 21



Un equipo de investigadores de la Universidad Aalto de Finlandia ha logrado especificar cómo el cuerpo humano experimenta las emociones. 

En general, las emociones condicionan nuestro estado mental y corporal para ayudarnos a afrontar los desafíos detectados en nuestro entorno. Por esa razón, las sensaciones que emergen de ciertos cambios corporales son una característica importante de nuestras experiencias emocionales. 

"Las emociones ajustan no sólo nuestra salud mental, sino también nuestros estados corporales. De esta manera, nos ayudan a prepararnos para que podamos reaccionar rápidamente ante los peligros, pero también para que aprovechemos las oportunidades que nos ofrece nuestro entorno, como cualquier interacción social placentera", explica Lauri Nummenmaa, uno de los autores del estudio, en un comunicado de dicha Universidad. 

Descubrimientos realizados 

La conexión entre emociones y cuerpo hace posible, por ejemplo, que experimentemos la ansiedad como dolor en el pecho o que el enamoramiento desencadene cálidas sensaciones placenteras en todo nuestro organismo. 

Pero los científicos de la Universidad de Aalto han logrado concretar cómo vive el organismo otras emociones. Descubrieron, entre otras cosas, que las emociones humanas más comunes desencadenan sensaciones corporales fuertes, y que los mapas corporales emocionales varían en función de las emociones. 

También constataron que los mapas o patrones corporales de la emoción son los mismos en diversas culturas de Europa Occidental y del este asiático, lo que sugiere que las emociones y los patrones de sensaciones corporales que les corresponden tienen una base biológica. "Estos resultados tienen implicaciones importantes para nuestra comprensión de las funciones de las emociones y su base corporal. Por otro lado, nos ayudan a entender diferentes trastornos emocionales y proporcionan nuevas herramientas para su diagnóstico", añaden los investigadores. 

De izquierda a derecha y de arriba abajo, patrones de las emociones humanas en el cuerpo: ira, miedo, disgusto, felicidad, tristeza, sorpresa, neutralidad, ansiedad, amor, depresión, desprecio, orgullo, vergüenza y envidia. Fuente: Universidad de Aalto.


La composición de los mapas 

El estudio fue llevado a cabo online con más de 700 personas procedentes de Finlandia, Suecia y Taiwán. Los científicos indujeron diferentes estados emocionales en los participantes. 

Posteriormente, a éstos se les mostraron imágenes de cuerpos humanos a través de la pantalla de un ordenador, y se les pidió que coloreasen las regiones corporales cuya actividad sentían creciente o decreciente según la emoción. 

Diferentes emociones pudieron así asociarse, de manera consistente, con las estadísticas de las sensaciones corporales definidas por los voluntarios en el trascurso de los experimentos, explican los investigadores en un artículo aparecido en PNAS

En la imagen ilustrativa resultante puede verse, por ejemplo, cómo el amor y la felicidad son vividos con casi todo el cuerpo; mientras que la envida o el desprecio se viven en áreas más reducidas del organismo. 

Reacción del cuerpo e intensidad emocional 

El cuerpo no sólo refleja las emociones que sentimos, sino que además puede influir en cómo las sentimos. Al menos eso es lo que se desprendió de un estudio realizado en 2013 por científicos de la Brighton and Sussex Medical School del Reino Unido. 

En aquel caso, se descubrió que la forma en que nuestras mentes reaccionan y procesan emociones ajenas varía en función del estado fisiológico de nuestro corazón. 

En concreto, el estudio constató que si se ve una cara con expresión de miedo durante la sístole (contracción miocárdica, durante la cual el corazón expulsa la sangre que hay en su interior) percibimos esa emoción de manera más intensa que si se ve la misma cara de miedo durante la diástole (período en el que el corazón se relaja después de una contracción). 

Por otro lado, un segundo experimento demostró la importancia de la amígdala cerebral -que responde a estímulos sentidos por otras partes del organismo- en el procesamiento de información emocional procedente de otros individuos. 

Referencia bibliográfica: 

  • L. Nummenmaa, E. Glerean, R. Hari, J. K. Hietanen. Bodily maps of emotions. Proceedings of the National Academy of Sciences (2013). DOI: 10.1073/pnas.1321664111.


miércoles, 29 de mayo de 2013

Poniendole precio a las emociones

¿Estarías dispuesto a pagar más por experimentar felicidad o por evitar la sensación de vergüenza? Pues bien, tu respuesta dependerá en gran medida de la cultura en la cual hayas crecido. 
Ahora un equipo de investigadores de las universidades de Hong Kong y de Cambridge realizó un experimento muy curioso en el cual analizaban cuánto estaríamos dispuestos a pagar por experimentar diferentes emociones. 
En la primera parte del experimento reclutaron a 97 estudiantes británicos y les dijeron que tenían hasta £150 para comprar todas las emociones positivas que quisieran y evitar todas las negativas. El primer resultado que saltó a la vista fue que los estudiantes estaban dispuestos a pagar más por vivir experiencias positivas que por evitar las negativas. 
En el top de la lista se encontraban la felicidad y la tristeza mientras que en la posición más baja se encontró el disgusto. 
Sin embargo, cuando los investigadores repitieron el experimento con estudiantes chinos, no se apreció un desnivel tan acuciado. Es decir, ellos estaban dispuestos a pagar sumas de dinero bastante similares lo mismo por experimentar emociones positivas que por evitar las emociones negativas. 

 ¿Qué significan estas diferencias? 

En primer lugar que, como parte de una cultura, tendemos a compartir ciertos valores y a percibir algunas emociones como más valiosas que otras. En las últimas décadas, el desenfreno de la Psicología Positiva ha llevado a colocar la felicidad en un pedestal y la ha equiparado con el éxito por lo que no es extraño que la mayoría de nosotros estuviésemos dispuestos a pagar mucho por conseguirla. 
Sin embargo, en una cultura diferente, el deseo de evitar las emociones negativas es tan fuerte como la necesidad de experimentar emociones negativas, sobre todo si hablamos de una sociedad donde el sentido de grupo aún es muy fuerte. Por eso no es extraño que los estudiantes chinos estuviesen a pagar casi la misma cantidad de dinero por la felicidad que por evitar el rechazo social. 
Más allá de los datos estadísticos y de las conclusiones generales, creo que lo verdaderamente importante sería preguntarse a sí mismos: ¿cuánto estaría dispuesto a pagar por cada emoción? No hagas trampa, a lo mejor te sorprenden tus respuestas. De una forma u otra, siempre te darán una buena pista para reflexionar sobre tus objetivos en la vida. 

Fuente: Lau, H.; White, M. & Schnall, S. (2012) Quantifying the Value of Emotions Using a Willingness to Pay Approach. Journal of Happiness Studies. 

Escrito por Jennifer y publicado en su blog: Rincón de la Psicología.

viernes, 17 de febrero de 2012

Caras y Emociones: Puntos conflictivos



Las emociones son los estados anímicos que manifiestan una gran actividad orgánica, que refleja en los comportamientos externos e internos. Las emociones es una combinación compleja de aspectos fisiológicos, sociales, y psicológicos dentro de una misma situación polifacética, como respuesta orgánica a la consecución de un objetivo, de una necesidad o de una motivación. Sin embargo, en ocasiones nuestra cara puede entrar en conflicto con nuestras emociones cuando queremos ocultar información.