Diferentes expertos, como el profesor René Zayan, de la Universidad de Lovaina (Bélgica) o el profesor Roger D. Masters de la Universidad de Dartmouth (EEUU), diseccionan el comportamiento gestual de diferentes líderes políticos desde un punto de vista científico. El documental presenta un programa informático especialmente desarrollado por el profesor Nicu Sebe, de la Universidad de Ámsterdam, con el que descompone la expresión del rostro de los políticos como Tony Blair, George Bush, José Luis Zapatero y José María Aznar, entre otros. A través de las expresiones se pueden leer las emociones que pasan en cada momento los líderes (ira, tristeza, alegría…) con el resultado, realmente impresionante, de un cambio constante de esas emociones en muy poco tiempo.
Espacio para Alumnos y Graduados de Psicología de la UNED en el que distribuimos materiales que pueden ser de utilidad para preparar las asignaturas de Emoción y Motivación. En todo caso la responsabilidad de lo que aquí se publique es tan solo nuestra y no de los Equipos Docentes de las Asignaturas.
viernes, 31 de enero de 2014
Incoherencia de los politicos: Conducta no verbal
En la política la CNV es de gran importancia: “El mensaje que se trasmite por el aspecto personal no se refiere sólo a la persona en sí sino también a lo que esté diciendo. Un acalorado discurso político pronunciado por un hombre de mirada apagada, de rostro de rasgos caídos y de posición corporal descuidada, no resulta atractivo. El orador nos indica con su aspecto que no tenemos necesidad de prestarle atención…” Y también es una importante forma de demostrar poder. En 2003 Tony Blair fue anfitrión del Presidente estadounidense Bush. En el encuentro se esperaba que Blair se mostrara más territorial que Bush. Después de saludarse y posar por algunos segundos para los medios de comunicación, ambos acompañados por sus respectivas esposas, dan la media vuelta, dejan entrar primero a las señoras al lugar de reunión e inmediatamente después; Bush cede el paso a Blair, pone su mano izquierda sobre la espalda alta del ex Primer Ministro y le da tres “palmaditas”.
viernes, 3 de enero de 2014
Nuevos mapas de la distribución de las emociones por el cuerpo humano
Los patrones se repiten en diversas culturas,
lo que indica que tienen una base biológica
Investigadores de la Universidad Aalto de Finlandia han descubierto que las emociones humanas más comunes producen sensaciones corporales fuertes, y lo hacen siguiendo siempre los mismos patrones. Éstos, además, se repiten en diferentes culturas, lo que sugiere que la correspondencia entre emociones y sensaciones corporales tiene una base biológica.
Articulo escrito por Yaiza Martínez.
Escritora; Periodista y Redactora Jefe de Tendencias 21
Un equipo de investigadores de la Universidad Aalto de Finlandia ha logrado especificar cómo el cuerpo humano experimenta las emociones.
En general, las emociones condicionan nuestro estado mental y corporal para ayudarnos a afrontar los desafíos detectados en nuestro entorno. Por esa razón, las sensaciones que emergen de ciertos cambios corporales son una característica importante de nuestras experiencias emocionales.
"Las emociones ajustan no sólo nuestra salud mental, sino también nuestros estados corporales. De esta manera, nos ayudan a prepararnos para que podamos reaccionar rápidamente ante los peligros, pero también para que aprovechemos las oportunidades que nos ofrece nuestro entorno, como cualquier interacción social placentera", explica Lauri Nummenmaa, uno de los autores del estudio, en un comunicado de dicha Universidad.
Descubrimientos realizados
La conexión entre emociones y cuerpo hace posible, por ejemplo, que experimentemos la ansiedad como dolor en el pecho o que el enamoramiento desencadene cálidas sensaciones placenteras en todo nuestro organismo.
Pero los científicos de la Universidad de Aalto han logrado concretar cómo vive el organismo otras emociones. Descubrieron, entre otras cosas, que las emociones humanas más comunes desencadenan sensaciones corporales fuertes, y que los mapas corporales emocionales varían en función de las emociones.
También constataron que los mapas o patrones corporales de la emoción son los mismos en diversas culturas de Europa Occidental y del este asiático, lo que sugiere que las emociones y los patrones de sensaciones corporales que les corresponden tienen una base biológica.
"Estos resultados tienen implicaciones importantes para nuestra comprensión de las funciones de las emociones y su base corporal. Por otro lado, nos ayudan a entender diferentes trastornos emocionales y proporcionan nuevas herramientas para su diagnóstico", añaden los investigadores.
La composición de los mapas
El estudio fue llevado a cabo online con más de 700 personas procedentes de Finlandia, Suecia y Taiwán. Los científicos indujeron diferentes estados emocionales en los participantes.
Posteriormente, a éstos se les mostraron imágenes de cuerpos humanos a través de la pantalla de un ordenador, y se les pidió que coloreasen las regiones corporales cuya actividad sentían creciente o decreciente según la emoción.
Diferentes emociones pudieron así asociarse, de manera consistente, con las estadísticas de las sensaciones corporales definidas por los voluntarios en el trascurso de los experimentos, explican los investigadores en un artículo aparecido en PNAS.
En la imagen ilustrativa resultante puede verse, por ejemplo, cómo el amor y la felicidad son vividos con casi todo el cuerpo; mientras que la envida o el desprecio se viven en áreas más reducidas del organismo.
Reacción del cuerpo e intensidad emocional
El cuerpo no sólo refleja las emociones que sentimos, sino que además puede influir en cómo las sentimos. Al menos eso es lo que se desprendió de un estudio realizado en 2013 por científicos de la Brighton and Sussex Medical School del Reino Unido.
En aquel caso, se descubrió que la forma en que nuestras mentes reaccionan y procesan emociones ajenas varía en función del estado fisiológico de nuestro corazón.
En concreto, el estudio constató que si se ve una cara con expresión de miedo durante la sístole (contracción miocárdica, durante la cual el corazón expulsa la sangre que hay en su interior) percibimos esa emoción de manera más intensa que si se ve la misma cara de miedo durante la diástole (período en el que el corazón se relaja después de una contracción).
Por otro lado, un segundo experimento demostró la importancia de la amígdala cerebral -que responde a estímulos sentidos por otras partes del organismo- en el procesamiento de información emocional procedente de otros individuos.
Referencia bibliográfica:
- L. Nummenmaa, E. Glerean, R. Hari, J. K. Hietanen. Bodily maps of emotions. Proceedings of the National Academy of Sciences (2013). DOI: 10.1073/pnas.1321664111.
sábado, 30 de noviembre de 2013
Anosmia: Olfato y emociones (Rmf)
Anosmia es la pérdida del sentido del olfato. Pueden ser temporal o crónica. Un término relacionado es hiposmia, el cual se refiere a la disminución en la habilidad olfativa. En la mayoría de los casos la anosmia es curable con tratamientos naturales. Algunas personas pueden ser anósmicas de cierto olor en particular, esto es llamado "Anosmia específica", y puede tener su origen de modo genético. La anosmia es detectada por doctores usando como método el "rascar e inhalar" olores, o usando olores disponibles como lo son el café, limón y la canela.
domingo, 22 de septiembre de 2013
lunes, 29 de julio de 2013
¿Las emociones influyen en nuestra salud y bienestar? (Radio UNED)
SINOPSIS: Las emociones positivas como el entusiasmo, el humor, la felicidad, el optimismo, la alegría, etc., ejercen sensaciones
placenteras que estimulan comportamientos positivos en el aprendizaje, la interacción social y contribuyen a potenciar el sistema
inmunológico, conductas saludables e incluso evitar riesgos para la salud.
PARTICIPANTES: Mª Carmen Ortega Navas, profesora de la Facultad de Educación, UNED.
miércoles, 29 de mayo de 2013
Poniendole precio a las emociones
¿Estarías dispuesto a pagar más por experimentar felicidad o por evitar la sensación de vergüenza? Pues bien, tu respuesta dependerá en gran medida de la cultura en la cual hayas crecido.
Ahora un equipo de investigadores de las universidades de Hong Kong y de Cambridge realizó un experimento muy curioso en el cual analizaban cuánto estaríamos dispuestos a pagar por experimentar diferentes emociones.
En la primera parte del experimento reclutaron a 97 estudiantes británicos y les dijeron que tenían hasta £150 para comprar todas las emociones positivas que quisieran y evitar todas las negativas. El primer resultado que saltó a la vista fue que los estudiantes estaban dispuestos a pagar más por vivir experiencias positivas que por evitar las negativas.
En el top de la lista se encontraban la felicidad y la tristeza mientras que en la posición más baja se encontró el disgusto.
Sin embargo, cuando los investigadores repitieron el experimento con estudiantes chinos, no se apreció un desnivel tan acuciado. Es decir, ellos estaban dispuestos a pagar sumas de dinero bastante similares lo mismo por experimentar emociones positivas que por evitar las emociones negativas.
¿Qué significan estas diferencias?
En primer lugar que, como parte de una cultura, tendemos a compartir ciertos valores y a percibir algunas emociones como más valiosas que otras. En las últimas décadas, el desenfreno de la Psicología Positiva ha llevado a colocar la felicidad en un pedestal y la ha equiparado con el éxito por lo que no es extraño que la mayoría de nosotros estuviésemos dispuestos a pagar mucho por conseguirla.
Sin embargo, en una cultura diferente, el deseo de evitar las emociones negativas es tan fuerte como la necesidad de experimentar emociones negativas, sobre todo si hablamos de una sociedad donde el sentido de grupo aún es muy fuerte. Por eso no es extraño que los estudiantes chinos estuviesen a pagar casi la misma cantidad de dinero por la felicidad que por evitar el rechazo social.
Más allá de los datos estadísticos y de las conclusiones generales, creo que lo verdaderamente importante sería preguntarse a sí mismos: ¿cuánto estaría dispuesto a pagar por cada emoción? No hagas trampa, a lo mejor te sorprenden tus respuestas. De una forma u otra, siempre te darán una buena pista para reflexionar sobre tus objetivos en la vida.
Fuente:
Lau, H.; White, M. & Schnall, S. (2012) Quantifying the Value of Emotions Using a Willingness to Pay Approach. Journal of Happiness Studies.
Escrito por Jennifer y publicado en su blog: Rincón de la Psicología.
viernes, 18 de enero de 2013
miércoles, 22 de agosto de 2012
Javier Tirapu: Emoción y neuropsicología
Video de la ponencia del Dr. Javier Tirapu en el IV Congreso de la FANPSE (Federación de asociaciones de neuropsicología de España) celebrado en Valencia del 27 al 29 de Octubre de 2011 (Salón de actos de la Facultad de Filosofía de la Universitat de València)
martes, 24 de julio de 2012
Las expresiones faciales de las emociones no son universales
Occidentales y orientales no interpretamos del mismo modo las expresiones faciales de las emociones. Esta es la conclusión principal de un experimento en el que se analizó esta cuestión haciendo uso de animaciones generadas por ordenador. En el experimento se trabajó con dos grupos de personas; uno estaba formado por jóvenes occidentales y el otro, por jóvenes orientales. Cada participante debía observar las animaciones y atribuir cada una de las expresiones a una de las siguientes seis categorías emocionales: felicidad, sorpresa, miedo, disgusto, enfado y tristeza. Además de caracterizar las animaciones asignándolas a un estado emocional, también debían cuantificar la intensidad de la emoción.
Como se ha indicado, los resultados del experimento no fueron los mismos para los observadores orientales y para los occidentales. Los occidentales asignaron las expresiones a cada una de las categorías de forma homogénea, con gran coincidencia entre ellos. Sin embargo, las observaciones de los orientales se solaparon en bastantes casos entre diferentes categorías, especialmente entre las de sorpresa, miedo, disgusto, enfado y tristeza. La alegría fue la única emoción en la que coincidieron unos y otros observadores y las asignaciones fueron homogéneas. Además, los orientales expresaron la intensidad de alegría, miedo, disgusto y enfado, mediante movimientos tempranos de los ojos, mientras que los occidentales lo hicieron con otras partes de la cara. Y esa diferencia resulta, por otra parte, significativa, ya que ejercemos sobre los ojos menor control voluntario que sobre la boca; y es posible que ese rasgo tenga relación con el hecho de que los orientales tienen, en general, comportamientos faciales más moderados o constreñidos.
Así pues, esos resultados muestran que las expresiones faciales de emoción son específicas de las culturas, al menos cuando se consideran categorías culturales tan genéricas y tan alejadas entre sí como la occidental y la de extremo oriente. Los movimientos faciales que perciben los observadores reflejan los que se suelen producir en sus entornos sociales, ya que esas señales cumplen una función de comunicación, y para ello es necesario que todos los miembros de una misma comunidad o cultura utilicen los mismos o muy similares códigos. El hecho de que se hayan encontrado diferencias en el modo en que observadores pertenecientes a dos culturas distintas interpretan las señales faciales, indica que las representaciones mentales de las emociones tienen, al menos en cierto grado, carácter cultural. Y por lo tanto, no es correcta la idea de que la emoción humana es representada por el mismo conjunto de seis señales faciales diferenciadas con carácter universal.
Darwin, en “The expression of the emotions in man and animals” había propuesto que algunas expresiones faciales tenían, originalmente, valor adaptativo. En virtud de tales orígenes, esas expresiones han sido consideradas el lenguaje universal para la expresión de estados emocionales internos, reconocibles del mismo modo en todas las culturas y, por ello, expresados mediante los mismos movimientos faciales por todas las personas. Sin embargo, en las últimas décadas varios estudios han puesto en cuestión esa noción de universalidad, tanto en lo relativo a las expresiones en sí, como a la codificación de su intensidad.
El experimento glosado en esta anotación ha puesto de manifiesto que las categorías en las que se agrupan los gestos faciales de los occidentales corresponden, nítidamente, a cada una de las seis emociones consideradas hasta hace unos años básicas. Ahora bien, esa clasificación de las emociones parece no ser extrapolable a los orientales, y de hecho, no es la más adecuada para representar de un modo preciso el panorama general de las emociones en la cultura del oriente asiático. Es más, es muy probable que esa clasificación ignore otras emociones que, sin embargo, sean fundamentales para los orientales, como son la vergüenza, el orgullo o la culpa.
En definitiva, parece ser que las emociones se expresan mediante señales faciales que, al menos en parte, son propias de cada cultura. Quizás algunas de ellas, como las señales de miedo o disgusto, evolucionaron originalmente por su valor adaptativo; pero con el tiempo se han modificado y diversificado para cumplir la función de comunicar las emociones en las interacciones sociales. Y como consecuencia de ello, se habrían modificado por efecto de las diferentes ideologías sociales y prácticas propias de cada grupo cultural. Al respecto, me resulta especialmente sugerente la idea de que existan diferencias interculturales en lo relativo a las emociones que tienen la condición de básicas, pues ello refleja profundas diferencias en aspectos fundamentales de nuestra naturaleza y comportamiento.
Fuente:
Rachael E. Jack, Oliver G. B. Garrod, Hui Yu, Roberto Caldara, y Philippe G. Schyns (2012): “Facial expressions of emotion are not culturally universal” PNAS 109 (19): 7241-7244 www.pnas.org/cgi/doi/10.1073/pnas.1200155109
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